Alguna vez Joel Coen dijo “Nosotros no tenemos reglas sobre la forma en que representamos la violencia, o la cantidad de violencia en una película. Es una calibración sobre una base caso por caso”. Justamente esto es lo que vemos en su nueva película ¡Salve, César! [Título original: Hail, Caesar!. Dirección: Ethan & Joel Coen. País: Estados Unidos y Reino Unido. Año: 2016], donde al parecer la violencia de un Hollywood clásico aparece dentro de una comedia magníficamente pensada, ejecutada y llevada a la pantalla.

En primera instancia podemos pensar que el film es una declaración de amor por parte de los Coen hacia el cine de la época de oro de Hollywood, y en cierta parte cada escena sí es un homenaje a ese cine; un cine lleno de musicales, coreografías acuáticas, westerns, y películas épicas. Una de las partes bastante interesantes, es donde Scarlett Johansson ejecuta esa danza acuática, haciendo un homenaje a Esther Williams en una pantalla de 4:3 con colores y movimientos maravillosos, casi surrealista, para en un corte directo pasar a un ratio diferente y mostrar los efectos secundarios de aquellas escenas: una ironía detrás de aquella bella danza de agua. Mismo ratio que usa para mostrar la escena de Alden Ehrenreich en el clásico wéstern.hail_caesar_tv_spot_3_Otra de las escenas más brillantes, es en el momento en que están reunidos cuatro jefes espirituales de diferente religión, para discutir si la imagen divina representada en la gran película que está rodando el estudio, le es agradable a cada religión, terminando en una muy cómica discusión que cuestiona qué es Dios, al mismo tiempo que se pone sobre la mesa una nimiedad como la escena de un carruaje de la película.

El capitalismo y comunismo son tópicos presentes dentro de los minutos que apreciamos en pantalla, de manera en que el grupo de secuestradores de la estrella de Hollywood, son guionistas guiados por Marcuse, dándonos a entender que el sujeto alinado que mira solamente a través de un lente ideológico producido por el capitalismo (hombre unidimensional), es resultado del cine, promoviendo solamente la homogeneidad, y no la heterogeneidad. La duda es ¿el cine impulsor de la homogeneidad era solamente en la época dorada de éste o sigue imperante ante esta ideología?maxresdefaultEs muy perceptible que los hermanos Coen utilizan habitualmente al mismo equipo de personas en sus proyectos; en ¡Salve, César! vemos un elenco muy completo, talentoso y versátil, como a Josh Brolin con un semblante reposado, Tilda Swinton interpretando a dos gemelas desquiciadas por los chimes y la sastifacción hacia su público, y a George Clooney con su condición tan engreída y mentecata interpretando al actor Baird Whitlock, que al final tiene como recompensa media docena de bofetadas que quedarán en nuestra memoria por un largo tiempo.519155243_11_oEn la película hay detalles escondidos y no tan escondidos que existieron dentro de esa época en la industria fílmica más poderosa que existe, con un tratamiento ingenioso por parte de los Coen, que logra carcajadas auténticas en el público, aunque éste tenga conocimiento o no de la historia que hay detrás.

¡Salve, César!, mucho más allá ser una comedia demasiado encantadora, es una crítica hacia el mundo de imágenes en movimiento, puesto que cuestiona la fe que le tenemos a lo que vemos proyectado en pantalla, teniendo una fuerte convicción hacia esta, casi comparado como la fe a la religión; la religión de la gran pantalla, donde por medio de artilugios del montaje, el sonido, la puesta en cámara, fotografía, actores, guión y una lista desmesurada se logra el convecimiento de un nuevo credo en las masas. Pero como en toda religión existe la culpa, representando en la cinta con Mannix confesándose, para quedar libre de pecado y seguir instaurando esa luminosidad que a pesar de haber tenido un competidor tan fuerte como la televisión, sigue de pie hoy en día.hail-caesar-still-640x427La luz eterna es lo que nos atañe a este texto, y lo que hace que ¡Salve, César! sea una magnífica película, lo que da pie en que en este momento se pueda hablar sobre este film, y que en cualquier momento sea capaz de traerla a una duración predeterminada en pantalla, como por arte de magia. Todo gracias a la luz eterna que nos hace creer, así como las líneas de Baird Whitlock al estar frente a la cruz y predicar sobre la fe; ¿fe a qué? ¿a Cristo? ¿al cine? o ¿al sistema en que vivimos?e50b9a80-50d6-0133-6d6e-0aecee5a8273

Posted by Doctor Caligari