Comer muertos es para el mexicano un verdadero placer, se considera la antropofagia de pan y azúcar. El fenómeno se asimila con respeto e ironía, se desafía a la muerte, se burlan de ella comiéndola”. José Luis Curiel Monteagudo

Chiquillos y chiquillas, este fin de semana es de fiesta, porque festejamos una colorida y muy representativa celebración del calendario mexicano y que nos identifica como una cultura rica en tradiciones.

Y también, este fin de semana se celebra la noche de brujas o Halloween, representativa de nuestro vecino del norte; seguro a ustedes también les ha tocado ver en redes sociales una avalancha en pro de las tradiciones mexicanas y desechar los extranjerismos, refiriéndose a estas dos celebraciones que tienen orígenes diferentes, pero el mismo fin que es festejar.

Nuestra tradición no es subestimada por nadie, incluso Disney quiso adueñarse de ella, hubo un debate intenso y, por supuesto, no nos hizo muy felices; pero que tal cuando vino Daniel Craig a grabar en las calles del centro histórico justo haciendo alusión a esta fiesta, es bueno saber que una tradición arraigada y de las más importantes de la cultura mexicana es reconocida a nivel mundial y está en nosotros conservarla.

Dicho lo anterior, es necesario recordar que nuestras tradiciones, incluso las de otros países, son lo que son por el sincretismo cultural que surge por la conquista de unas naciones sobre otras, en el caso de México, nuestros ancestros celebraban a la muerte con ofrendas y sacrificios, al llegar los españoles se funde con la religión católica, que al hacer la conversión a la religión que ellos profesaban ven la oportunidad de “pegar” la celebración de la muerte prehispánica a la española del día de todos los santos y de los fieles difuntos.

En el México prehispánico la celebración era todo un mes, más cercano al mes de agosto, y se ofrecía al dios Mictecacihuatl, señor de la muerte. Cuando los Españoles llegan se mueve la festividad al mes de noviembre que es cuando ellos festejaban, un día después de día de brujas.

Una de las figuras más representativas del Día de muertos es La Catrina, cuyo autor es Diego Rivera, peeeroooo, el precursor fue José Guadalupe Posada, caricaturista y grabador, sus ilustraciones de calaveras se imprimían en las publicaciones de combate en la época porfiriana en la que se criticaba el estilo de vida de la clase alta y de las situaciones sociales que se sucitaban, todo de manera burlona.

catrinas

Así se constituye un pilar de la tradición, que son los escritos en forma de verso llenas de humor que conocemos como “calaveritas”. Otro elemento muy importante es la ofrenda, un altar que se ofrece en conmemoración de los seres que ya han partido al otro mundo. La flor por excelencia de estas fechas es “la flor de veinte pétalos” cempoal-xochitl, que junto a las calaveritas de azúcar (chocolate o amaranto) adornan las ofrendas.

elementos

El delicioso pan de muerto, que nace del ritual del sacrificio, se ofrecía el corazón del sacrificado al dios, como a los españoles les pareció un hecho horrible optaron por hornear un pan con forma de corazón con azúcar pintada de rojo simulando la sangre, no sólo es un adorno sino parte de la gastronomía mexicana.

panes de muertos

La visita a los cementerios es dar la bienvenida a los difuntos, llevándoles sus guisos o frutas preferidas, sin embargo, tiene un significado más profundo proveniente de la cultura prehispánica, el de honrar a la madre tierra, Tonantzin, a quien en otoño se le ofrecían productos del campo para procurarla y pedirle que las cosechas del siguiente año fueran buenas, y se hacían guardias para ahuyentar a las cosas malas que quisieran dañarla, por eso en las ofrendas hay frutas.

cementerios

Pedir “calaverita” es otro sincretismo, influenciado por el Halloween, se recorre casa por casa pidiendo la dulces, antes era dinero, lo que allá se le dice “trick or treat”.

En distintos estados de la república la conmemoración inicia desde el 28 de octubre y se van preparando, haciendo limpieza en cementerios, prendiendo velas, rezando, haciendo rituales, todo para dar un cálido recibimiento a quienes ya no habitan el mundo terrenal y que por unas horas tienen el permiso de visitar a sus seres queridos.

Como ven el Día de muertos es una celebración llena de significado, sí es una fiesta, pero es todo un ritual y está en nosotros no perderla, enseñar a los más pequeños a seguir las tradiciones ayudará a que no se pierda en la influencia de otras culturas. Sin embargo, disfrazarse como monstruo es un diversión que no debe estar peleada, sólo recordar nuestras raíces, mantenerlas y mostrarlas al mundo es lo que hará que esta fiesta no deje de tener la importancia y la belleza que tiene.

 

Brenda A.

 

 

 

 

 

 

 

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