Este tema para mi es muy escabroso, pero son estas situaciones las que nos dan mejores herramientas para la vida en general, así que hoy les comparto esta entrada como un testimonio del llamado mobbing.

 

El mobbing se origina en el ambiente laboral, en el que un grupo de personas (definir grupo como dos o más personas) acosan, molestan u ofenden a otra, imponiendo intereses personales por encima del bien común, afectando la calidad el trabajo en equipo… “refiere un maltrato lo suficientemente severo como para dañar la salud de un empleado y poner en riesgo su carrera“, según define el Workplace Bullying Institute, una organización con sede en Washington, Estados Unidos.
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Como experiencia personal puedo decir que es desgastante, así como en toda situación de violencia, va deteriorando la confianza en uno mismo, decae el ánimo, hace muy pesado ir a trabajar, además de sentir incomodidad al estar rodeado de personas que trasgreden los límites y piensan que su miseria será menos al molestar a otras personas.
Uno debe entender, como se dice coloquialmente, que no somos moneditas de oro, no tenemos porque agradarle a todos, lo más importante, no todos tienen porque agradarnos a nosotros, podemos ser selectivos, la única condición es el respeto, tu me respetas, yo te respeto y sólo así se pueden vivir relaciones humanas cordiales.
Es la falta de respeto lo que condiciona al mobbing (acoso laboral), y cualquier tipo de ataque. Las faltas de respeto constantes, evidenciarte ante los demás compañeros. Al inicio, el atacado trata de no hacer personal los incidentes, gradualmente suben de tono y son más directos y ofensivos, que califican como violencia verbal y psicológica.
La realidad es que si uno no se defiende nadie más lo hará, aunque los demás sepan que no es una buena conducta y que afecta las relaciones laborales, se enrolan en una espiral de silencio siendo participes pasivos de las agresiones.
Como testimonio puedo decir que orilla a la renuncia, no fue de la mejor forma pues era más mi deseo por salir de ahí que por buscar con conciencia otro empleo. Si bien mi trabajo ya no representaba ningún reto (otra razón para dejarlo) debo admitir que me gustaba, pero ya no tenía energía para lidiar con todo lo que desencadenó.
Antes de renunciar, por lo general, las personas que sufren de mobbing pasan por etapas de depresión e irritabilidad; la relación con otros desmejora, pueden estar a la defensiva, incluso merma la productividad.
Es una situación muy complicada, para mí la forma de bajar el estrés que me producía la situación fue enfocar mi atención y energía en otras actividades. No obstante, preferiría estar sola, trataba de no involucrarme de más, lo que no me dejaba satisfecha, pero fue una forma de mantener a raya las emociones desagradables, hasta que un día fue suficiente y renuncié.
Los afectados por lo regular no enfrentan a su agresor, porque siempre saben rodearse de personas que los respalden.  Las personas que violentan a otras tienen su autoestima baja, son infelices y quieren proyectar su miseria y vacíos emocionales en otras personas.
Necesitan hacer sentir a los demás como escorias para ellos sentirse más seguros de sí mismos, algunos otros es por egolatría, por hacerse notar, por querer disimular sus deficiencias y mostrar las debilidades o errores de los demás para no ser el foco de atención por su mala calidad como personas.
Aunque sería muy fácil disculpar a esas personas diciendo “ellos tienen problemas y los ocultan o reflejan con sus acciones hacia los demás”, no podemos dejar que crucen los limites y piensen que está bien hacer sentir mal a otros, sobre todo a una edad en la que se supone tratas con personas maduras y profesionales con respecto a su rol laboral.
Lamento informarles que patanes y patanas hay de todas edades y probablemente no estemos excentos de ellos. Así que, como campaña de gobierno, les dejo algunas recomendaciones en caso de que ustedes sepan de alguien que lo está viviendo, o ustedes lo padecen, la cuestión es hacer una cadena para saber como defendernos y no dejar que las actitudes negativas, laborales, hacia nosotros invadan nuestra mente y se lleven nuestra energía:
  • Confrontar, si te denigra u ofende estás en todo tu derecho de poner límites.
  • Diferenciar lo que compete a lo laboral de lo personal. A menos que consideres a esa persona un amigo o amiga cercano, no tienen porqué opinar o criticar, mucho menos atacarte, por cuestiones que pertenecen a tu esfera privada, si tu vida es un caos es tú vida y nadie tiene derecho a insultarte o cuestionarte por ello.
  • Promover relaciones de respeto.
  • Sin que parezca chisme, habla con tu jefe, expón la situación, si no encuentras respaldo con él, entonces recurre a otras instancias.
  • Sé más inteligente, devuelve comentarios asertivos, no dejes que la rabia te gane, aunque si ya se pasaron de la raya entonces ataca con todo y deja claro que no les permitirás transgresiones.
  • Evita ser parte del maltrato a otras personas, quizá es complicado porque siempre habrá ocasiones en los que los chistes, bromas o la misma convivencia lleve a situaciones que incomoden a otras personas, pero si detectas que ya es demasiado y no vas a poner un alto, entonces no participes.
Y, como en toda relación personal, no dejes que tus emociones te controlen, tampoco dejes que sean minimizadas.
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Brenda A.

Posted by Brenda A

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