No todas soñamos con ser madres, algunas soñamos con otras cosas.

Cuando era niña tenía dos grandes sueños, vivir sola y ser universitaria, ahora que lo pienso era muy nerd (y lo sigo siendo) para desear eso a los 8 años.

Recuerdo que cuando le conté a papá ese sueño de ser independiente, tener un departamento y vivir sola, él me dijo que la soledad era muy fea, que no entendía como es que era uno de mis anhelos, yo simplemente le respondí que no tenia miedo, tal vez en ese momento lo que me movía a desear tal cosa era mi fanatismo por el diseño de interiores que hasta hoy conservo, el hecho de pensar en tener todo un espacio el cual pudiera ambientar a mi gusto y deseo me ponía feliz, insisto que niña de 8 años piensa eso, en fin.

En otra ocasión de igual manera le comente a papá mi sueño de ser universitaria y una profesionista, me encantaba imaginarme llena de compromisos y una agenda por cumplir, a papá le dio mucho gusto y me dijo que él siempre me iba a apoyar en todo y lo cumplió, incluso cuando se llegó la hora y elegí una de las profesiones más pesadas, costosas y menos valoradas que hay en México como lo es el diseño gráfico.

Recuerdo que el día que le dije lo de ser universitaria también le hice este comentario antes:

Papá el día que yo salga de la casa no va a ser de blanco, va a ser con un título universitario.

Desde niña me hacía muchísima ilusión estudiar, graduarme, trabajar, viajar, independizarme, estudiar otro idioma, es más enseñarle a hablar a un loro, miles de millones de cosas antes de ser madre, no sé no nací con ese chip maternal, nunca lo he tenido y no creo que sea algo malo, simplemente no lo tengo.

Creo que sabía bien lo que quería y lo que no quería, la mayor parte de mis primas también sabían que querían y querían ser madres, querían tener una familia, no podía decir lo mismo de mis amigas, mi mejor amiga pensaba como yo, y 24 años después lo sigue haciendo.

Obviamente cuando eres niño y dices cosas así nadie toma en serio tus comentarios, pues tienes una vida para cambiar de parecer e integrarte fielmente a lo que decreta que está bien la sociedad.

Por mi parte no deje de negar mi nula intención e ilusión por convertirme en madre la seguí comentando a los 8, a los 15, a los 19, a los 25, a los 30 años sin temor alguno, mas bien ya estaba acostumbrada a que todo el mundo dijera que estaba loca.

Mucho tiempo pensé que era una de millones, pero hace poco descubrí que no lo soy, porque he conocido mujeres que sienten igual que yo, no una ni dos, decenas de ellas.

Varias son mis amigas, las quiero, las respeto y admiro son buenas personas, profesionistas y encantadoras, digo comento esto porque no le piden nada a alguien que sea todo eso y sea mamá, porque no creo que por el solo hecho de ser madre alguien sea una buena persona.

No entiendo el afán de la gente por catalogarnos como personas egoístas, insensatas y hasta amargadas.

A veces recuerdo lo que me comento papá acerca de la soledad que era muy fea y dura, ya no tengo más 8 años, y ahora puedo decir que cada quien le da los adjetivos que quiere, no toda la gente es capaz de estar consigo mismo, tal vez eso es lo que no soportan, creo que todos debemos tener ratos a solas es muy sanador, yo los tengo, y recuerdo esto porque alguien algún día me dijo que como es que no iba a tener hijos, que debía tenerlos para no quedarme sola, sinceramente no creo que sea una razón para traer un ser humano y una responsabilidad tan grande al mundo, al contrario se me hizo un comentario muy egoísta y tonto, y así podría enumerar muchos.

No creo que los hijos sean algo malo, adoro a mi hermana y haría cualquier cosa por ella, quiero a todos mis sobrinos los de sangre y los que me han dado mis amigas y amigos, solo creo que el tenerlos es una decisión muy personal, conozco a gente que la ha tomado porque era su deseo (gente que era su anhelo desde que jugaban a las muñecas) y a gente que tuvo que tomarla porque no tuvieron mas remedio después de la borrachera, conozco a excelentes madres dedicadas y amorosas y a madres irresponsables y altaneras.

Hace poco mi esposo me hizo un comentario muy acertado:

Entre más consiente y responsable eres, más difícil se vuelve tomar la decisión.

Y es muy cierto, porque si a veces ni siquiera nosotros mismos nos hemos terminado de educar imagínate formar un ser humano desde cero.

Ahora bien tampoco creo que sea malo el hecho de que a alguien le guste trabajar, estudiar, viajar, rascarse la panza, pintar, adoptar perros, cuidar de sus gatos, seamos sinceros hemos pasado toda la vida trabajando para hacerlo en este momento, porque me desvele como no tienen idea en la carrera, porque trabajé fines de semana completos, porque dejé de ver a mi familia para lograr cosas que quería, por qué no disfrutarlo, sin remordimientos, sin enjuiciamientos, sin críticas, ¿por qué?

No digo que en unos años, no lo empiece a pensar jajaja, pero hasta entonces me gustaría que se respetara y se viera de una manera natural el hecho de que algunas de nosotras disfrutamos el curso de nuestras vidas haciendo cuanta tontería nos haga feliz al igual que nosotras respetamos el hecho de que algunas decidieron dedicar su vida a la formación de una nueva vida y en ningún momento dudo que el día que mi hijo llegue a mi vida voy a amarlo.

Agradezco a mi madre por elegir darme la vida y agradezco aún más que es una mujer maravillosa y me deja ser como soy.

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