Avengers: Endgame. El fin de una etapa.

Se ha estrenado Endgame y las críticas son mayoritariamente positivas. Por supuesto, cumple, tal vez no transmitiendo las mismas emociones que sus predecesoras debido al ritmo que se decidió darle, pero como un producto comercial y de entretenimiento, funciona bien.

Es una gran ocasión para poner sobre la mesa impresiones, tanto positivas como negativas sobre esta súper producción de Marvel Studios. Nuevamente la dirección está a cargo de los hermanos Joe y Anthony Russo, el guion a cargo de Christopher Markus y Stephen McFeely, la música a cargo del siempre impactante Alan Silvestri, la fotografía a cargo de Trent Opaloch y la producción a cargo de Kevin Feige.

En esta continuación (pienso que es justo enfatizarlo) de Infinity War se muestra al espectador de una forma menos acelerada y más introspectiva lo que ha sido de la Tierra y los héroes tras la derrota ante Thanos, lo que ha sido del propio villano y como lidian todos los héroes con los estragos de la guerra.

 Unos meses después del enfrentamiento final y de pasar a la deriva en una nave en el espacio, Tony Stark es rescatado y regresa a la Tierra, donde lo esperan Steve Rogers y compañía. En un principio nada se sabe de Thanos, hasta que gracias a Nebula logran localizarlo, y, a pesar de las diferencias irreconciliables entre Rogers y Stark (quien se muestra como el más afectado emocionalmente de todos) los reagrupados vengadores sobrevivientes van en busca del Titán y lo encuentran. No obstante, el daño está hecho, y poco logran obtener de esta nueva batalla.

Transcurren unos años, todos tratan de superar sus dolorosas pérdidas y continuar sus vidas. Pero un personaje inesperado entra en juego y será la clave para obtener una revancha más, así sea un enorme riesgo para el espacio/tiempo y la realidad entera. Una vez más se intenta rescatar lo perdido, por más imposible que parezca.

Esta vez el ritmo con que se venía contando la historia baja la velocidad y esto da oportunidad para mostrar al espectador matices más introspectivos y serios de personajes como Black Widow y Hawkeye (aspecto que conforme avanzaron los años y las películas se fue perdiendo en varios de ellos), aunque otros como Thor no corrieron aquí con la misma suerte reivindicativa.

El proceso para reagruparse comienza una vez más, y varios de ellos sufren. Necesitan reanimarse para volver a una condición psicológica y física aptas, el más preocupante es Thor, sumergido en una profunda depresión y vicios. Otros que han sufrido grandes cambios físicos y emocionales son Bruce Banner y Clint Barton.

Aunque a la hora de la ejecución se detectan cabos sueltos e inconsistencias,  hay que aceptar que el guion es ingenioso. Por momentos las escenas hacen recordar a grandes sagas clásicas del cine como Back To The Future, de una forma muy bien lograda y divertida.

En las actuaciones destaca el trabajo hecho por Chris Evans, quien logró hacer de esta interpretación de Captain America una de las más entrañables de todas las entregas. Otro gran trabajo hizo Robert Downey Jr mostrando una faceta más íntima y humana de Tony Stark. Destaca también el trabajo hecho por Paul Rudd y Karen Gillan como Ant-Man y Nebula respectivamente adquiriendo una importancia e interés mayores.

Respecto a la acción, hay menos que su predecesora, sin embargo, cuando ésta llega en escenas puntuales es excelente. Así, las escenas de la batalla final logran quedarse en la mente como uno de los momentos cumbre en la historia de Marvel en el cine. Sin duda, es un cierre digno, que impacta y luce bastante.

Por último, mediante momentos y conversaciones clave entre personajes se intuye que esto no se acaba, que se avecinan grandes cambios y relevos en próximas producciones de Marvel.

 

En lo negativo, es importante reflexionar que después de once años se han tomado decisiones que (aunque llamativas) decepcionan respecto a personajes como Thor y Hulk en especial, quienes de mantener una actitud equilibrada y seria ante las situaciones que se les presentaban, fueron volviéndose extremadamente cómicos  con el pasar de las películas, algo que también se nota puede suceder en personajes como Dr Strange.

La administración de las intervenciones de personajes parecía mejor cuidada en Infinity War, en esta ocasión se pierde por momentos el rumbo de varios de ellos.

Otro rasgo que no deja de hacer ruido es que hay historias que se contaron en filmes anteriores y a la hora de ser tocados nuevamente dichos temas en esta entrega no parecen embonar como se nos explica, me refiero a continuidad, tiempo, lugares, ciertos objetos y personajes.

Es evidente que uno de los sacrificios que ha hecho Marvel para llegar a las grandes audiencias es restar profundidad y visiones personales a las historias desarrolladas, lo cual ha sido una buena estrategia, pero no dejar de ser un sacrificio.

Se nota también el desgaste en guiones, desde la primera película que inició todo (Iron Man en 2008) hasta la más reciente (Endgame en 2019), cuando uno, como espectador las vuelve a ver todas, no puede evitar sentirse un poco desencantado en ese aspecto. Decidieron quedarse con el impacto visual y enfocarse a la acción, a cambio fue disminuyendo la profundidad. Es un desgaste evidente en muchas ocasiones, sucede habitualmente en las series de televisión. Afortunadamente han sabido cerrar esta etapa, todavía a buen tiempo y forma.

En conclusión, Endgame significa el  final de una gran etapa para el cine superheorico, siendo un producto efectivo y atractivo para las grandes masas, con buen sabor de boca en el aspecto visual, derivado de la acción, drama, ciencia ficción y comedia con que se manejó todos estos años. En adelante su reto es superarse ellos mismos analizar sus decisiones y reinventarse en el futuro, ya que siempre pueden surgir nuevos competidores en este subgénero del cine con propuestas más frescas e innovadoras.

Total
0
Shares

Deja un comentario

Related Posts
Total
0
Share