Carta abierta al amor de mi vida.

Hola, espero que te encuentres bien.

Quiero decirte que necesito que no tengas dudas de lo que fuiste para mí, el gran amor de mi vida; uno de esos que llegan una vez en la vida y que nunca se van de ella.

Tu llegada a mi vida fue una de las mejores cosas que me pudieron haber pasado porque sentí como la vida regresaba a mí, con cada momento y cada respiro.

Hay historias en la vida que hablan de los grandes amores, algunos piensan que son como estrellas fugaces que pasan por nuestra vida y a las que rara vez notamos hasta que han terminado de cursar nuestro cielo, mientras que hay quienes dicen que el amor de tu vida es algo que se representa en muchas y diferentes formas, pero si hay algo que yo sé es que lo nuestro tiene nombre y forma.

Nunca encontré algo más hermoso que esto, un ser tan parecido a mí que parecía una broma del destino, cada palabra compartida era tan bella como los silencios que la seguían, aunque ambos sabemos que en el silencio era cuando mejor nos comunicábamos.

Aunque los grandes escritores se concentran en pintar las historias de amor como algo perfecto yo sé con certeza que como la nuestra no hay ninguna… sin lugar a dudas la nuestra es mi favorita.

Con el paso del tiempo he llegado a apreciar los pequeños matices que relucían cuando estábamos juntos, ya que nunca conocí una historia que fuera tan linda y tan triste al mismo tiempo, pero al final de cuentas eso es lo que hace real a una historia, no son las alegrías sino la complementación de estas junto a la triste realidad lo que genera la crudeza del amor.

Y por eso es que quiero darte las gracias, gracias por todos esos momentos en los que llenaste mis días de alegrías y risas, de momentos cada vez más memorables que los anteriores, gracias por ser mi todo y mi nada, mi mejor amigo, confidente y consejero, mi hombro para llorar y mi mano derecha así como mi principal apoyo y mi fuente de fortaleza.

No hay palabra con la que pueda demostrarte lo importante que eres para mí, no todas las historias funcionan como en la literatura, la nuestra fue tan real que tuvo que terminar porque no podían existir tantas sensaciones juntas.

Tanto fue el amor que no alcanzó para más, no te culpo, era algo que tenía que pasar.

Más que nada quiero darte las gracias por haberme perdido, tú y solo tú fuiste el responsable de este embrollo y con ello tu abandono me sirvió para encontrarme. Gracias a eso ahora soy la persona que aprendió a vivir sin una parte de sí misma, sin una extensión de su alma mientras miraba como esa se iba alejando de golpe.

No sé si fuiste el amor de mi vida, tal vez fuiste uno de esos amores fugaces que pasan dibujando estelas en el mar, o probablemente hayas sido lo más real que he tenido en mi vida entera.

Lo más triste para mí fue el darme cuenta de que quise que fueras feliz –siempre- porque nunca nadie había tenido en mí ese efecto, pero el que no me permitieras acercarme a ti fue el golpe más duro  por el que he sido abatida en mi vida entera.

Los días pasan y la vida va cambiando poco a poco, los días se vuelven más rápidos y las noches parecen ser eternas, sin embargo hay algo que sí se siente diferente: yo.

Me dejaste ir, pero peor aún; tuve que aprender lo que significaba realmente dejar ir lo que más quería en esta vida: a mi misma.

Tus demonios al final pudieron más que tu amor por mí, me dejaste sin nada más que un sueño roto grabado ardientemente el mi memoria, pero gracias a eso es que me obligué a surgir de entre las cenizas de porque aprendí a querer las ganas de llegar a más. Y tal vez aún no te pueda separar por completo de mi alma pero ahora más que nunca sé que esto y fueron lo mejor que me pudo haber pasado en la vida.

Gracias por haber formado parte de mi vida, sé que pese a todo nunca vamos a poder separarnos ni dejaremos de estar presentes en la vida del otro. Cada recuerdo me arde en la memoria y me quema la piel, créeme que no es fácil pero me las estoy ingeniando sin ti –y no es por presumir, pero cada día soy más buena en eso-.

Tengo ahora el contraste de una vida llena de posibilidades contra el de mi realidad, tuve una vida que nunca llegó a mí y me dejó –en su momento-  llena de esperanzas y alegrías sin fin. Al final me quedé con el corazón en la mano esperando a que volvieras, cuando ambos sabíamos que eso no pasaría.

Gracias por haber sido el gran amor de mi vida, por haberme dado tanto y tantito más, sé que algún día encontrarás a alguien y espero que sea alguien digno de merecer a una persona como tú así como yo encontraré a alguien como tú, pero diferente; a sabiendas de que nunca habrá nadie como tú.

Hoy decido dejarte en libertad y espero que ni mis demonios ni los tuyos sean capaces de impedir tu felicidad plena y constante y, de nuevo; te agradezco por todo y nada y a no ser que nos reencontremos te deseo lo mejor y te deseo la misma fortaleza –esa que tú me hiciste ganar-.

Tal vez nos hayamos encontrado a destiempo y espero que si no es en esta vida, tal vez y solo tal vez; podamos continuar con lo que empezamos en la siguiente cuando nuestros caminos vuelvan a surcar los mismos mares.

Tu estadía en mi vida fue corta pero te aseguro que no la cambio por nada, el único problema aquí es que tu corazón y el mío crecieron a destiempo, el amor que yo sé que tú sentiste por mí sigue todavía latente en el fondo de tu mente y lo seguirá por siempre.

Para mí fue un honor el que formaras parte de mi vida en las buenas y las malas, en las risas y las lágrimas; pero sobre todo quiero agradecerte por haberme dado la oportunidad de formar parte de tu vida y darme tanto sin esperar nada a cambio.

Te quiere, el amor de tu vida.

Written by María Alvarado

El perfecto ejemplo de una romántica soñadora, drama queen y devoradora de libros. Una parlanchina innata que goza de los pequeños placeres que ofrece esta vida y fanática de las sonrisas.

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