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Infancia

Admitámoslo, muchos de nosotros llegamos a romper algo con la resortera que nos compraban el domingo por la mañana en los mercaditos.

Hace poco platicaba con Lil’ K (que viene siendo mi hermano, 16 años), y me topé con la sorpresa que el pobre vatito nunca ha jugado canicas, choyita, trompo, ni las magnánimas escondidillas, ni a los memorables tazos –por lo menos no tanto como uno espera–, demonios, ni siquiera sabe que era o como funcionaba un valero; vamos pues, a él y a su generación le toco el boom del internet, pero a diferencia de nosotros, a ellos ya no les tocaron los jueguitos que se pasaron de generación en generación, que eran bien divertidos, nunca pasabas de nivel, y te cosías las rodillas a pura costrita, que después te las ibas quitando con los mismos raspones (¿me proyecté?) .

Ahora (lamentablemente), hay muchos niños gorditos que son Leyenda en XBOX Live de HALO REACH, o nivel CHINGOS en COD: Black OPS, no digo que esté mal, yo también soy un jugador asiduo, y cuando agarro un juego, no lo suelto hasta que lo termino (Ms. K, lo puede constatar); aquí el detalle es que muchos de esos muchachos no tienen actividad física por el hecho de estar jugando como enajenados en sus videojuegos, pero hoy no les hablaré de nutrición (ya después tocaremos ese tema, de un amigo que es nutriólogo y el si les puede dar consejos útiles).

Ahora, a lo que quiero llegar es, tantas generaciones de jueguitos colectivos, rodillas despezadas, para que llegue el pinche Candy Crush, Halo, COD y nos quite una tradición tan hermosa como era la de despedazarle el trompo al amiguito que lo acababa de comprar (me llegó a tocar varias veces no crean que estuve exento de eso 🙁 ).

Tan solo imagínense que ahorita los jueguitos que la mayoría jugaba de pequeños, estuvieran tan en boga de las generaciones más pequeñas, sería algo como:
ESTADOS DE FACE:

“Jaimito Juache: Despedazando el trompo de… (agregue nombre)”

“David Palomo: Tumbándole las canicas a…(inserte nombre)”

“Arturo Vaca: Le tumbé todos los tazos a (inserte nombre)…Tiene muchos repetidos XD”.

No serían estados muy buenos, ni siquiera interesantes, pero a lo que voy es, las redes sociales y la tecnología le han quitado a las generaciones más pequeñas ese grado de, le podríamos llamar valemadrismo, que a cierta edad todos tenemos (a unos no dura más), por ejemplo, y es algo personal, mi primita el otro día me pidió mi celular para checar su Facebook. Tiene 4 años. ¿Neta, que pedo?.  Independientemente de la educación que ha recibido, ¿para que ching@d0$ quiere una niña de ching@d0$ 4 años, una cuenta de Facebook?.

Yo sé que son un nicho de mercado emergente, y que si los familiarizamos desde temprana edad con una marca, y se quedan con esa marca, serán consumidores de esa misma marca hasta que: a) Se mueran. b) Se muera la marca. El meollo (la palabrota del día), desde un punto de vista MUY personal, es cuando se pierde todo eso, los jueguitos colectivos a los que estábamos, si bien acostumbrados, todos los disfrutábamos, todas las personas de mi edad que conozco las llegaron a jugar, en mayor o menor medida, pero se jugaron y estaban ahí, seguían ahí, pero entonces llegaron el ching@d0 Candy Crush, el bendito HALO, solo por mencionar jueguitos que son muy populares, que de una manera u otra han ido quitando esas tradiciones y jueguitos, que como ya les había mencionado, Lil’ K no conoce de la manera en la que yo o Usted amable y hermoso lector, conocimos.

Es triste, rayando en lo nostálgico, que ya no haya chavitos corriendo, chocando con las señoras y tumbándole la cerveza a los señores en las bodas, quinceaños, bautizos, porque están actualizando su estado en Facebook, jugando Candy Crush con el iPad, o platicando de los memes que acaban de salir, o del twerking de Miley Cyrus, (tengo muchos primos entre 12 y 4 años, y se sorprenderían al saber que muchos de ellos no les gusta Miley Cyrus, pero saben quién es y dicen “Guacatelas”. Disney FAIL.)

Pero, la pregunta que muchas personas se han hecho a raíz del boom de los Smartphones y tablets es: ¿Qué tan bueno o que tan malo es dejar que las personitas (niños) tengan contacto o el contacto tan fuerte con algo que ya es parte de nuestras vidas, de nuestra rutina?

No estoy en contra de que jueguen con el celular o con su tablet, pero problablemente mi dolor, si pudiésemos llamarlo de alguna manera es el hecho de que, algo se ha perdido, quizá, sea parte de crecer, de evolucionar, y si tan resignado estoy a creer que algo así ha desaparecido, estaría bien manejarlo como una actualización de juegos.

🙁

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