La noche es el principal testigo de lo que sucede en todas partes, mientras avanza por todo el cielo, desde su punto más claro, dando una vuelta por todo lo existente en su vida hasta retornar a ese punto. Fisgonea por todos los lugares, con su luz natural que la utiliza como lampara para adentrarse en los más oscuros sitios. Pero hay cosas que se le escapan, los amantes que se disfrutan entre las sabanas, los refugiados tras las paredes con la televisión, computadora u otro objeto prendido. Pero, lo que observa se puede catalogar en los amigos que se reúnen a la hora acordada para salir de fiesta. Algunas parejitas que van a disfrutar de una buena película. Aquellos que salen a degustar de una buena cena. Aquellos que salen a caminar, ya sea solos, ya con sus perros, a disfrutar de la frescura brindada por la noche y la tranquilidad con la que es capaz de abrigarte. Alguna vez, en alguna serie escuche decir que nada bueno sucede después de la madrugada, que tan cierto será.

Caso de cualquier borracho camuflado entre la noche, botella en mano y  tipos que lo siguen. No hay abismal diferencia entre las personas que habitan en la misma sociedad, solo el dinero y estereotipos que ni siquiera valen mencionar. Cigarros los consumen todos por igual, así como las drogas y el deleite de los efectos de cada sustancia que se meten. Las personas dicen estar muy lejos, muy distantes unas de otras, pero la mentira cae derrumbada al comprarle droga al mismo “camello”.  Las canciones, los chistes, todo es parte del mismo entorno, la diversión desenfrenada con no se alcanza a ver si esta disfrazada de libertad. Las peleas tampoco son ajenas unos de otros, el modo de pelear si lo es, algunos optan a golpe limpio, “de a solo”, otros tantos huyen, corren despavoridos metiéndose entre calles para dejar atrás el peligro, otros más arrojan cosas, otros tantos, en manada atacan.

La historia gira bruscamente aquí, ¿Por qué? Pues a pesar de todo, en los lugares más bajos de la ciudad, una vez pasada las dos de la madrugada, las cosas toman un giro un tanto distinto, pero nada del otro mundo.

La vida delictiva actual trae muchas preguntas de fondo como la antes mencionada ¿Cómo se origina? ¿Cómo se hace? ¿Cómo podemos combatirla? La respuests podríamos encontrarla en la misma forma que se cimientan muchas cosas, del estructuralismo social, la desigualdad y la frustración. Las personas han olvidado que para estos problemas debemos también enfocarnos que la dignidad humana viene acompañada de los excesos, las modas y la presunta necesidad de lo que creen carecer, la formación básica de la vida vacía. No viene de lo más sustancial, lo más cercano, sino de lo más ajeno a nosotros, la adquisición, el tener a toda costa, no en el momento que se dé. La comparación constante, no de lo agradecidos que tenemos que ser, sino de los enojados que debemos estar por no tener siempre más. La falta de tolerancia a necesidades secundarias con las que creemos morir, pero, sin tenerlas bien podemos vivir, incluso más feliz. Son estas causas las que hacen que día tras día muchas personas tomen decisiones. Y toda decisión trae siempre una reacción.

Se puede considerar un axioma que cada decisión trae una especie de reacción en cadena. Puede orillarte a muchas cosas, como si giras a la derecha y a 10 metros encuentras 2 caminos, tomas el de la derecha y a otros tantos metros encuentras ahora 3 caminos. Vas tomando el que creas más conveniente en busca de llegar a la meta, pero lo que sigues encontrando es el triple, cuádruple de caminos, ya no hay uno que seguir, cada decisión te desemboca en más y más. Y esto mezclado con malas compañías orientándote, con claras desigualdades en caminos a escoger o recorrer, como que vayas a pie mientras otros se les brinda la facilidad de ir en bici o en moto, no lleva a buenos resultados.

Porque digo eso, porque ese es el caso de esta historia, la narración típica de más de un barrio. Cuando la noche cae y los hombres de “suburbio” salen a ocuparlo, la gente, los vecinos premeditan, casi hasta lo huelen, el vaticinio de la muerte; los gritos que te despiertan desde lo más profundo de tus sueños para corroborarlo, por fin llegó el caboom, el explosivo, el momento prometido por quienes saben la breve historia repetitiva de algunas noches en fin de semana. Para algunos, la causa ya no importa, no por egoísmo, sino por su inutilidad que tiene como “causa” o como “fin” –si es que tan siquiera lleva un fin-. Si en algún momento se quería establecer la ley de Talión, eso quedo en el olvido, ahora parece más una mezcla por demostrar un poderío imaginario y unas agallas sin justificación aparentemente determinada.

Refuego” término de uso coloquial para hablar de las riñas callejeras. Combates campales donde se utilizan piedras, palos, machetes, armas de fuego con poco calibre, petardos, y otros artefactos explosivos de creación casera. Quienes alguna vez hemos visto estos comportamientos, a veces, solo nos queda la pregunta ¿Por qué lo hacen? ¿Qué hay detrás de todo eso?

 

 

Imagen principal rescatada de http://seregonzalo.blogspot.com/2016/10/factores-que-influyen-en-la.html

Posted by Claudio César

Siempre tuve inquietudes pero no siempre tuve donde ni como plasmarlas. Siempre quise ser escuchado pero no supe como hacerme entender; ahora, en la escritura encontré voz, pero no solo la propia, sino la de mi entorno. No busco controversia ni polémica, busco solo identificar a más de uno con lo que piensa y motivar a otros tantos a hablar.

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