Reflexión

Un día de mucho calor.

 

Que mierda, en verdad que hace mucho calor este sábado. Tan intenso, parece que estuviera en el mismísimo infierno, quizá así arda en ese lugar, quizá arda más pero ¿Qué se yo? Afortunadamente aún no he muerto para comprobarlo y ni espero morir pronto para hacerlo. Pero bueno, creo que esa metáfora explica a la perfección como me siento en esta prisión tan caliente llamada casa, que tan ardiente es el día. Pero no todo es tan malo, este calor hace perfecto el pretexto para tomar. Bien solo “una pa’ quitarlo”, “otra porque está regresando”, “una más porque apenas me estoy enfriando”, “una última no hace daño”, “bueno, una más, porque “una no es ninguna”, “solo esta y ya”, y así, entre más destapaba, más pretextos ponía para no dejar de tomarla, “solo queda una, sería una falta de respeto no tomarla”. Vaya, tomar solo, ¿Qué mierda estoy pensando? Pues en nada imbécil, solo en conseguir más cerveza, que empecé a tomar por culpa del puto bochorno y que seguí por…  ammm…  pues… porque me merezco un día de tomar. El plan inicial eran solo unas chelas, comida, una pizza quizá, oh unas alitas, oh unas hamburguesas, y dormir temprano, sin daño moral ni económico. Pero, si algo he aprendido de la vida, todo los planes iniciales terminan por cambiar, ahora, mi plan son más chelas, música, amigos y porque no, los cándidos labios de alguna desconocida.

Desconozco en qué momento se metió en acción música de banda de esa que duele, deseos de los besos de una mujer y una noche repleta de botellas con grados embriagantes y amigos. En fin, ahora ya dentro de la regadera, bañándome con una cerveza en mi mano, (es algo incómodo beber y bañarse, pues el jabón se mete en la boca o en la botella) me preparo para la farra. Salgo, me dirijo al refri y tomo otra, bien pinche muerta, pues el calor es gigantesco y más mis ganas de tomar. Subo, me seco como puedo mi cuerpo, sin dejar de beber. Trago tras trago de la botella de vidrio. Putos dueños de la fábrica tan mas culeros, tan solo 355 ml por botella, ¿es neta? Lo que hacen por el pinche dinero, hacer que uno se obsesione en cuestión de instantes por más y más, con el descaro de venderlas caras, todo para terminar todo estúpido, con suerte aun parado, sin ella tirado, malditas empresas, como puede ser posible que le vendan a uno la estupidez enlatada y se hagan ricos a base de eso. Jaja siempre me sale lo lado filósofo, ya mejor me dejo de pendejadas, ¿Qué me pondré?, ¿camisa o playera?, ¿vaquerón o de vestir? ¿De traje?, naaa vámonos con unos de mezclilla algo entubados, una camisa de manga corta y un suéter. Bueno me está hablando mi compa, que si estoy listo,” espérame” le digo, pues aún hay otra cheve y no pienso dejarla atrás, seria pecado, indecencia que no pienso ejercer. Maldita sea, todo empieza a darme vueltas.

Salgo a donde hay que vernos, vaya, mira lo que encuentro, más canciones y alcohol, puto destino, porque me pones donde hay liquido incluso para derramar, ¿adolorido yo? ¿Por un mal de amor? Jaja ¡naaaa! En este momento no pero, estas pinches botellas solo son capaces de acabarse con dolor, real o fingido, cualquier borracho respalda esta teoría. ¿Una fiesta? ¿Un antro? ¿Aquí nos quedamos? Que hacemos, hay duda entre nosotros, ¿hacia dónde avanzar? Mierda, la escuela debería enseñarte a tomar esta clase de decisiones. Que cuanto tengo en el bolsillo, jaja  imbécil, lo suficiente para que acabes todo estúpido en el piso, me dice que esa pinche actitud le gusta (ya veremos) y al parecer, cuando a punto de amanecer estaba, no le gusto mi actitud, pues como le prometí al imbécil, acabaría estúpido y así acabo jaja tirado en el piso.

Que la casa de no sé quién chingaos está sola y hay desvergue del chingón, vámonos pues, acelera, que la haga de pedo quien quiera, le partimos su madre, así es, el valor de nosotros aumenta conforme botellas se acaban, es increíble que normalmente no nos comportemos de esta manera pero en fin. Súbele a esa, repítela, por esta calle, no pendejo por esta, ya te pasaste, mira por ahí, regresa, en este retorno, jajaja, e we te acuerdas de la Gloria, si la de la fiesta, simon esa mera, no we espera, estaba platicando con ella, y bien directo le dije que la quería llevar a un motel, jaja ya sé, yo también pensé que me iba a mandar a la chingada, pero no we, de encorto quiso. Todas estas charlas tan estúpidas que llevamos en el carro, este del tipo hijo de papi que maneja como loco, que en un descuido, podemos estrellarnos contra los muros de contención, o quizá chocar a alguien y provocar más que un accidente, la muerte, pero qué más da ¿no? Vamos tomados, en un excelente ambiente, las preocupaciones y la cordura en este momento simplemente salen sobrando, ya mañana el recuerdo se encargara de decirnos, que pendejada, solo hay una frase que sale de la boca de cada uno que viene montado en este carro que corre como los diablos. ¡Písale más! Ya se van acabar, vamos a un oxxo a ver que armamos, animo de a cien putos, sáquenle, como que ya no traes cabrón, si tú eres el que más está tomando, si we…, ya…, simón…, pues ya que.

Llegamos por fin a la fiesta, vaya que si esta chingona. Patio enorme, sillas y mesas ocupadas, un DJ, luces y arriba el cielo despejado, aunque el calor inicial desapareció. Mujeres y más botellas por donde gira tu cráneo, no mames ya viste la de allá, no we esa, ¿qué? ¿Apuesta? ¿La que se la tire qué? ¿Una botella? ¡Animo chinga! Jaja ¡pon esta canción hijo de la chingada! Hoy nomas la puso, cántale, va los dos, puto quien no cante, animo hay va:

Que Caro Estoy Pagando,

Haberme enamorado

Tan perdidamente y ese fue el detalle,

Yo no me daba cuenta de tus intenciones,

Poco a poco mataste mis ilusiones…

 

No mames que pinche sentimiento, tráete la otra botella, pásala puto, eso, brindis amigos, y tu quien eres, jaja no hay falla compa tómale, brindis por… cualquier pendejada que saliera de nuestras bocas. Es increíble la capacidad que un borracho tiene para hacer conocidos.

Vaya que este ambiente ya lo extrañaba, ¿cuánto tenia que no tomaba? Le atribuyo al tiempo unas dos semanas, quizá tres, que no salía de peda con mis amigos, que no me ponía una buena, la vida cotidiana se lleva mi tiempo, me deja dinero pero lo pago con aburrimiento, hoy por suerte hacía calor  y me trajo hasta aquí ¿pues qué más da no? Hay que disfrutar lo que hay, tomar y tomar, pues mañana la resaca nos hará pagar, pero mientras llega ese momento de sentirme como el más débil, ahora prefiero sentirme el pinche Superman we, a todo lo que da, ¿¡pues que chingados tiene!?

Pero mira esa belleza de allá, ¿cuánto a que le hablo y la beso? ¿Neta puto? ¿Una botella? Sobres, nomás aguanta deja me tomo dos para el valor, sirve y ella se va empedando más, animo, jaja, ¿brindis? Animo ¡brindis! Por las que se fueron y se perdieron de la buena compañía, la nuestra. Hoy esa rola we, esa me queda.

Pues deja ir a ver que pedo, una botella ¡eh! puto, animo.

Me acerco a ella, no sé qué fregados le digo ni me importa, acepto venir con su grupo de amigas a donde estamos nosotros. Quizá mi cara la convenció, quizá miro el fajo de billetes que aún hay en mi cartera, o quizá, simplemente quiere cerveza gratis, que importa, si la beso voy a ganar una apuesta, así que me la tengo que rifar. La llevo donde está todo el pisto, agarra lo que quieras, todo es mío, le digo para oírme chingón, y en cuestión de minutos, todo el grupo se encuentra tomando, bailando, platicando, riendo a carcajadas, disfrutando la noche, la velada en compañía que solo se hace amena con grados imbeciladores de los sentidos, esta noche te llena más que cualquier cosa. El desmadre está a todo lo que da.

Llevamos una plática tan tremenda pero el alcohol hace que la olvide al día siguiente, mi amigo se queda boquiabierto al ver que efectivamente me debe ya una botella, jaja pobre pendejo se mete con el rey, en fin. El alcohol y la plática hace que entre nosotros nazca una especie de ¿cómo llamarla? (calentura)  ¿Conexión? Si quizá eso sea, una conexión, pues ya llevamos… ni idea, muchos litros de alcohol. La saco a bailar, no lo sé hacer muy bien pero, el alcohol te da dos cualidades, una creer que cantas bien y la otras hacer las cosas sin miedo al ridículo. Bailamos, pegaditos, mano agarrada, como un vals, la música empieza a calentarse más, y más, el ritmo nos mueve, despacio, como el mar con tranquilidad, nos pegamos más, podríamos darnos un beso, la escena hasta podría verse romántica hasta que… suena el raggaetoon, pero mira nada más como se mueve, que movimientos, que manera de frotarse y es cuando le digo, sin rodeos y sin más, que vayamos a un cuarto, que fusionemos nuestra piel, lo hagamos sin miramientos y tan placentero que, al día siguiente, tirados en el sillón, sufriendo las consecuencias de tomar como maniáticos, digamos, ¡valió la puta pena del mundo! (ojala las propuestas fueran así en esos estados, muchos cuentan así, y se les brinda el beneficio de la duda).

Y así acepta, fuimos al cuarto que el dueño de la casa nos presta, puta madre, no tengo condón, pero wow, pinche valentía, no se echa para atrás, es valiente, a la vez pendeja, si fuera otro ¡capaz hasta tengo sida! Que no mame, pero bueno, no soy otro.

Espera, no entra, donde es, a ver tu, si ahí es, diablos por que no… ¿Qué? ¿Espera? ¿Neta es tu primera vez? No la neta mejor no, tiremos a león, ¿porque? Es que ósea no quiero ser mamón pero pues eso es algo que no me atrevo a quitar en una noche así, neta perdón por parecer algo más que solo un estúpido borracho ligándote, pero la virginidad es algo que no se arrebata en una noche de alcohol y más así, sin más, penetrar y ya, no mujer, esto se da cuando estés sobria, a quien tu consideres el indicado (todo un gran sermón que se hubiera escuchado tan perrón sin los efectos del alcohol, los movimientos bruscos de los brazos como si arrojara algo y un poco más entendible si no arrastrara tanto las palabras). ¿Joto yo? No mames, todavía que no quiero ser mamón, a chinga ¡vete tú a la chingada! Pues a la chingada, pinche creída, si, si, lo que digas. Todo ese dialogo de ambos arrastrando las palabras como solo un borracho suele hacer.

Volví a donde mis amigos, todos esperaban que lo dijera, (incluso yo lo quería decir pero no, las mentiras conmigo no van,) no amigos, no pasó nada, ¡es virgen! No tiene experiencia, no pienso pasar la noche tratando de romperla, me aburro, tira a león ya, ¿otras o qué? ¡Simon, animo! Wey no mames ve quien esta! ¡Jessica! De aquí soy we, deja le hablo.

Y efectivamente esa noche, a pesar de que ilusione a otra pobre mujer que olvide su nombre tan pronto desperté al día siguiente, termine teniendo relaciones con Jessica, y si, por el hecho que la otra fuera virgen me rehusé, quizá soy caballeroso, quizá fui pendejo, quizá no quería pasarme la noche tratando de penetrar a una virgen pues en verdad es algo difícil en malas condiciones, da igual, el chiste es que preferí a Jessica porque con ella antes lo había hecho, y en efecto su experiencia era tan magnifica, tan gloriosa, que de haber sido posible, hubiese rechazado a cien vírgenes más por tener sexo con alguien con experiencia de sobra.

Fue placentero, fue espectacular y, desgraciadamente fue sin condón. Ahora, un mes y medio después, con la prueba de embarazo en mano parada frente a mí en mí casa, mi vida se ha complicado y todo porque hace tiempo hacía mucho calor.

Acerca del autor

Claudio César